Destruir bosques es un crimen

A pesar de las prohibiciones que establece la Ley de Bosques, grandes productores agropecuarios y desarrolladores inmobiliarios siguen destruyendo bosques protegidos, muchas veces con la complicidad de funcionarios. Es evidente que en nuestro país las multas económicas no sólo resultan insignificantes en relación al dinero que se gana a costa de la desaparición de nuestros bosques y selvas sino que, además, no logran desalentar la deforestación y la violación de la Ley de Bosques.
El bosque es vida. Su destrucción implica la muerte de miles de especies, muchas en peligro de extinción; y la pérdida de recursos fundamentales como alimentos, medicinas y maderas. Son hogar y sustento de miles de comunidades campesinas e indígenas. Juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y los caudales de agua y la conservación de los suelos. Son posiblemente nuestro patrimonio natural más importante, pero también el más amenazado y depredado. Los desmontes e incendios forestales provocan inundaciones, desertificación y cambio climático.
Desmontes e incendios forestales intencionales arrasan con nuestros últimos bosques nativos, y provocan inundaciones cada vez más perjudiciales. Lamentablemente en Argentina estos crímenes contra la naturaleza no tienen condena: quedan completamente impunes o simplemente se les cobra una multa insignificante. Sumá tu apoyo para que la destrucción de bosques se convierta en un delito penal, se condene a los funcionarios que otorguen permisos de desmonte en zonas protegidas y se obligue a los culpables a reforestar.

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